Cómo gestionar el gasto en gasolina en empresas: tarjetas, descuentos y alternativas

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Gestión del gasto en gasolina en empresas: las alternativas
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Aaay la gasolina.

Qué necesaria es para los desplazamientos laborales y al mismo tiempo, qué complicada puede ser la gestión del gasto.

Y es que si hay desplazamientos en coche, hay repostajes. Y si hay repostajes, hay tickets, cargos, reembolsos, dudas y un bonito caos si nadie se pone al mando.

La realidad es que existen distintas formas de gestionar el carburante, y cada una cubre aspectos diferentes. Algunas soluciones están pensadas para flotas grandes, otras para movilidad puntual, y otras para equipos que se mueven con vehículo propio o combinan distintos medios.

Además, no todas las soluciones son compatibles entre sí; una tarjeta de flota puede funcionar dentro de una red concreta, un programa de descuentos puede estar ligado a una app o a un proveedor específico, y una herramienta de control puede depender de cómo se registran los gastos.

Por eso conviene entender bien el ecosistema de alternativas antes de elegir.

Vayamos por partes.

Tarjetas de gasolina y tarjetas de flota

Las tarjetas de gasolina para empresas y las tarjetas de flota son soluciones diseñadas para centralizar y controlar el repostaje.

Su lógica suele ser simple: en lugar de pagar con cualquier método, se utiliza una tarjeta vinculada a un proveedor —o a una red de estaciones—, y eso permite agrupar consumos, establecer límites y, en algunos casos, acceder a condiciones específicas por volumen.

Y no, no son lo mismo.

Tarjetas de gasolina

Las tarjetas de gasolina están pensadas exclusivamente para el repostaje.

Su función principal es permitir pagar combustible en una red concreta de estaciones de servicio o en marcas asociadas, normalmente con algún tipo de descuento por litro, programa de puntos o condiciones negociadas por volumen.

Características habituales de las tarjetas de gasolina:

  • Uso limitado al repostaje de carburante
  • Funcionan dentro de una red específica de gasolineras
  • Pueden incluir descuentos, promociones o programas de fidelización
  • Ofrecen cierto control básico sobre consumos y tickets

Son una solución muy habitual en empresas donde el gasto principal del vehículo es la gasolina, se prioriza la sencillez y los desplazamientos están bastante concentrados en zonas con la misma red de estaciones.

Eso sí, fuera del repostaje, no suelen cubrir otros gastos relacionados con la movilidad, como peajes, parkings, lavados o mantenimiento.

Algunos ejemplos de tarjetas de gasolina:

  • Repsol Solred: tarjeta vinculada a la red Repsol, con control de repostajes, facturación agrupada y posibles condiciones por volumen
  • Shell Card: orientada a empresas que repostan en estaciones Shell, con informes básicos y gestión por conductor o vehículo
  • BP Fuel Card: permite centralizar el pago de carburante en la red BP y acceder a acuerdos comerciales según consumo
  • Moewe Pro: tarjeta de gasolina de Moewe —la antigua Cepsa—, enfocada en control de repostajes y facturación periódica para empresas

Estos ejemplos ayudan a entender bien el concepto: soluciones cerradas al repostaje, ligadas a una marca o red concreta, con foco en simplificar pagos y aplicar descuentos o ventajas comerciales.

Tarjetas de flota

Las tarjetas de flota amplían ese enfoque y no se quedan solo en la gasolina.

Aquí el objetivo no es únicamente pagar carburante, sino gestionar el uso del vehículo de forma más global, incorporando otros gastos asociados y más capas de control.

Características habituales de las tarjetas de flota:

  • Pago de gasolina y otros gastos del vehículo: peajes, parkings, lavados, mantenimiento… depende del proveedor
  • Límites y reglas configurables por vehículo, conductor o tipo de gasto
  • Informes más completos sobre uso, consumo y comportamiento
  • Mejor trazabilidad para flotas con varios vehículos en circulación constante

Este tipo de tarjetas suele tener sentido cuando hay vehículos asignados de forma estable, los desplazamientos son frecuentes y repetitivos y buscas algo más que pagar gasolina y guardar tickets.

Algunos ejemplos de tarjetas de flota:

  • Repsol Solred Flotas: versión orientada a flotas de la tarjeta Solred, que amplía el repostaje con control por vehículo, conductor y servicios asociados dentro de la red Repsol
  • Shell Fleet Solutions: solución de flota de Shell que permite gestionar repostajes y otros gastos vinculados al vehículo, con informes detallados y control por unidades
  • BP Fleet Card: tarjeta de flota de BP pensada para empresas con vehículos asignados, con gestión centralizada, límites configurables e informes por uso
  • Tarjetas de flota de Moeve: Moeve ofrece soluciones para flotas y empresas dentro de su entorno Moeve Pro, que agrupa las antiguas tarjetas StarRessa de Cepsa y los servicios de control y gestión de repostajes.

Resumiendo: las tarjetas de gasolina resuelven el repostaje, mientras que las tarjetas de flota ayudan a gestionar el vehículo y toda su operativa.

¿Seguimos?

Programas de descuento y fidelización en gasolina

Estos programas juegan en otra liga distinta a las tarjetas de gasolina o de flota.

No son, estrictamente hablando, un medio de pago corporativo, sino mecanismos para obtener beneficios por repostar en determinadas condiciones.

Su lógica es sencilla: cuanto más repostes dentro de una marca, red o acuerdo concreto, más ventajas acumulas.

Esas ventajas pueden tomar distintas formas, y es ahí es donde llega la confusión.

¿Qué ofrecen exactamente estos programas?

Hablamos de sistemas de descuentos y recompensas vinculados a una marca de carburante concreta, una red específica de estaciones, una app o programa de fidelización o acuerdos comerciales por volumen o recurrencia.

No sustituyen a una tarjeta de pago, sino que se aplican sobre el acto de repostar, a veces de forma automática y otras mediante registro posterior.

Tipos habituales de programas de descuento en gasolina

Aunque cada proveedor tiene su propio modelo, la mayoría encaja en alguno de estos formatos:

  • Descuento directo por litro: se aplica automáticamente al repostar dentro de una red concreta, normalmente ligado a una tarjeta o app específica
  • Programas de puntos o recompensas: cada repostaje genera puntos que luego se canjean por saldo, descuentos futuros u otros beneficios
  • Apps de marcas de estaciones de servicio: permiten identificar el repostaje, acumular descuentos o acceder a promociones puntuales, a veces vinculadas a métodos de pago concretos
  • Acuerdos por volumen o fidelidad: pensados para empresas con consumo recurrente, donde las condiciones mejoran en función del uso acumulado

¿Qué tienen en común todos ellos?

Más allá del formato, estos programas suelen compartir características como que están ligados a un proveedor o red concreta, claro. También, que no son siempre compatibles con cualquier método de pago, ya que muchas veces te exigen los pagos con su propia tarjeta.

Además, se centran mucho en los beneficios en el precio del carburante, y funcionan bien cuando el patrón de repostaje es previsible y concentrado.

Por eso los programas de descuento en gasolina encajan bien en ciertos contextos… y no tanto en otros.

Para terminar con ellos, aquí van ejemplos de este tipo de programas:

  • Repsol Waylet: programa de fidelización basado en una app. Permite acumular saldo y aplicar descuentos al repostar en estaciones Repsol. El descuento está ligado a la app y a la red Repsol, no al método de pago en sí.
  • Club Moewe Gow: app de la antigua Cepsa que ofrece descuentos y promociones por repostaje y otros servicios asociados. Funciona dentro de la red Moewe/Cepsa y suele requerir identificación previa en la app para aplicar los beneficios.
  • BPme Rewards / BPMe Business: programa de fidelización de BP que permite obtener descuentos o ventajas por consumo recurrente. Está vinculado a la red BP y puede combinarse con acuerdos comerciales específicos.
  • Shell ClubSmart: programa de recompensas de Shell que permite acumular puntos y obtener descuentos por repostaje dentro de su red, usando tarjeta física o identificación mediante app.

Y luego están los descuentos por acuerdos directos con operadores locales; en algunos casos, especialmente en pymes, se firman acuerdos directos con cadenas regionales de gasolineras para aplicar un descuento fijo por litro, siempre que el repostaje se haga en esa red concreta.

¿Se pueden usar los programas de descuento en gasolina con tarjetas de flota?

Respuesta corta: muchas veces no, a veces sí… pero casi nunca de forma fluida.

La compatibilidad entre programas de descuento en gasolina y tarjetas de flota no es universal.

Depende del proveedor, de cómo esté diseñado el descuento y de si este está ligado al método de pago o simplemente a la red de estaciones.

Y aquí es donde empiezan los líos.

En muchos casos, los programas de fidelización o descuento exigen usar una tarjeta, app o sistema propio del proveedor.

Si el descuento está asociado a esa identificación concreta, pagar con una tarjeta de flota externa hará que el beneficio no se aplique automáticamente.

Algunas situaciones habituales que se dan en la práctica:

  • El descuento está ligado a una app o programa de fidelización, no al pago en sí.
    Así, si pagas con tarjeta de flota, el descuento solo se aplicará si el sistema reconoce previamente al usuario o vehículo.
  • El proveedor permite el descuento solo con su propia tarjeta, de modo que la tarjeta de flota queda fuera y hay que elegir entre control o descuento.
  • Existen acuerdos específicos entre proveedor y operador de flota. Ahí sí hay compatibilidad, pero solo dentro de esa red concreta y bajo condiciones muy cerradas.
  • O el descuento se aplica después, vía facturación —no en el momento del repostaje—, lo que añade más complejidad administrativa y menos visibilidad inmediata.

Por eso, aunque sobre el papel pueda parecer que tarjetas de flota y programas de descuento deberían encajar bien, en la práctica son dos sistemas que no siempre están pensados para convivir.

Esto genera varios problemas operativos habituales, como la pérdida de descuentos si no se usa el método de pago «correcto».

O sin ir más lejos, que el proceso híbrido sea difícil de entender, o que no quede claro qué descuento se ha aplicado.

En fin: no todas las soluciones de gasolina son compatibles entre sí, y combinar tarjetas de flota con programas de descuento requiere revisar bien las condiciones, porque lo que funciona en una empresa podría no funcionar en otra.

Precisamente por eso muchas empresas ya están mirando más allá del simple repostaje… hacia herramientas que ayuden a controlar el gasto y los desplazamientos, independientemente de dónde se reposta o con qué proveedor.

Apps y herramientas para el control del carburante y los desplazamientos

No todo en la gestión del gasto en gasolina pasa por las tarjetas.

De hecho, en muchas empresas el mayor problema no es cómo se paga el repostaje, sino cómo se registra, se justifica y se entiende el conjunto de desplazamientos.

Es aquí donde entran en juego las apps y herramientas de control del carburante y la movilidad, que no actúan como medio de pago, sino como capa de registro, seguimiento e informe.

Este tipo de soluciones suelen centrarse en responder preguntas como quién se ha desplazado, cuándo y por qué; cuántos kilómetros se han recorrido; que gasto hay asociado a esos desplazamientos o cómo se justifica cada gasto.

Tipos de apps y herramientas habituales

Aunque hay enfoques distintos, la mayoría de estas soluciones encajan en alguno de estos tres grupos.

Las apps de registro de kilometraje permiten registrar los kilómetros recorridos en desplazamientos laborales, de forma manual o automática mediante GPS.

El objetivo no es el repostaje en sí, sino calcular el gasto asociado al uso del vehículo.

Las herramientas de seguimiento de desplazamientos se centran en documentar trayectos, motivos del viaje, fechas y recorridos, facilitando la trazabilidad del movimiento del equipo.

Y los sistemas de informes de movilidad agregan la información de los desplazamientos para ofrecer una visión global: cuánto se mueve la empresa, con qué frecuencia y con qué impacto económico.

¿Vemos algún ejemplo?

  • Pleo es una solución completa que mide el kilometraje y facilita mucho la gestión del gasto asociado, integrándolo con el resto de gastos de la empresa.
  • MileIQ es una app centrada en el registro automático de kilometraje mediante GPS. Se utiliza para clasificar trayectos laborales y personales y calcular el kilometraje que hay que justificar.
  • Driversnote es otra herramienta de seguimiento de kilometraje y desplazamientos laborales. Permite registrar trayectos, añadir motivos del viaje y generar informes para justificar gastos o reembolsos.
  • TripLog: es una solución de registro de kilometraje orientada a empresas con movilidad recurrente. Combina seguimiento automático, clasificación de viajes y generación de informes de desplazamiento.
  • Everlance es otra app de control de kilometraje y gastos de desplazamiento que registra trayectos y permite asociarlos a actividades laborales concretas.

¿Qué aportan estas herramientas frente a las tarjetas o los descuentos?

A diferencia de las tarjetas de gasolina o los programas de fidelización, estas soluciones no dependen de una red concreta de estaciones ni de un proveedor de carburante.

Se pueden usar siempre, vayas donde vayas, lo que es todo un plus.

Por lo tanto, se adaptan de maravilla a empresas donde se hace mucho uso de vehículos personales. Ayudan a ordenar el gasto incluso cuando no hay patrones fijos y facilitan al máximo el cumplimiento interno y la coherencia en los reembolsos.

Pero como antes, no todo es tan maravilloso.

Por ejemplo, estas apps no sirven para pagar el carburante ni, por lo tanto, para obtener descuentos por litro. Y si no están bien integradas con el resto del ecosistema, pueden quedarse solo en un registro sin impacto real en el control financiero que andas buscando.

Por eso, en muchas empresas estas herramientas no sustituyen a las tarjetas, sino que las complementan… o bien se convierten en la base para buscar alternativas más flexibles a las tarjetas de flota tradicionales.

¿Alternativas? 

Alternativas a las tarjetas de flota para gestionar el gasto en gasolina

No todas las empresas necesitan —ni pueden aprovechar— una tarjeta de gasolina o de flota.

De hecho, en muchas empresas, el modelo clásico de flota no encaja con la realidad del día a día: vehículos personales, desplazamientos puntuales, uso combinado de coche, transporte público y otros medios… ☠️

Todo eso hace que una tarjeta ligada a una red concreta se quede corta.

Aquí es donde aparecen alternativas basadas en la gestión del gasto, no en el repostaje.

Estas alternativas parten de una idea distinta: en lugar de controlar dónde se reposta, se controla qué gasto genera el desplazamiento.

En las empresas sin flota fija, pero con desplazamientos frecuentes, estas alternativas tienen todo el sentido del mundo, o en aquellas cuyos equipos usan su propio vehículo para desplazarse por trabajo.

En estos casos, el foco ya no está en el litro de gasolina, sino en calcular correctamente el kilometraje, centralizar el gasto asociado a los desplazamientos y conseguir visibilidad financiera sin depender de una red concreta de estaciones.

¿Quieres un ejemplo?

Pleo, la alternativa flexible para el gasto en desplazamientos

Como decíamos, para empresas que no quieren depender de una tarjeta de flota ni de una red concreta de estaciones de servicio, existen soluciones que abordan el problema desde otro ángulo.

En lugar de centrarse en el repostaje, Pleo se centra en el gasto derivado de los desplazamientos.

¿Y eso?

Pleo no es una tarjeta de gasolina ni una tarjeta de flota. No aplica descuentos por litro ni condiciona dónde se reposta.

Su papel aparece después del desplazamiento, cuando hay que registrar, justificar y gestionar el coste asociado a moverse por trabajo.

En la práctica, la solución de Pleo se utiliza sobre todo para calcular y pagar el kilometraje en desplazamientos laborales realizados con vehículo personal, centralizar el gasto en movilidad y dar visibilidad financiera a un tipo de gasto habitualmente disperso entre tickets, hojas de Excel y reembolsos manuales.

Este enfoque tan particular encaja especialmente bien en empresas donde no existe una flota fija, los equipos usan su propio coche y los desplazamientos son puntuales o variables

Qué opción tiene más sentido elegir según el tipo de empresa

Llegados a este punto, queda claro que no existe una única forma correcta de gestionar el gasto en gasolina.

Lo que funciona bien para una empresa puede no aportar nada para otra.

Todo depende de cómo se mueve el equipo, qué tipo de vehículos se usan y qué grado de control necesitas.

¿En qué grupo está tu empresa?

Veamos:

  • Empresas con flotas grandes y vehículos asignados: cuando hay muchos vehículos en circulación constante y patrones de repostaje claros, las tarjetas de flota suelen tener sentido. Permiten centralizar pagos, aplicar reglas por vehículo y obtener informes detallados sobre consumo y uso.
  • Empresas que repostan siempre en las mismas redes: si los desplazamientos están muy concentrados geográficamente y se reposta casi siempre en la misma marca, las tarjetas de gasolina o los programas de descuento por fidelidad pueden funcionar bien. Son soluciones simples, aunque poco flexibles fuera de ese contexto.
  • Pymes con movilidad ocasional: en empresas donde los desplazamientos existen pero no justifican una flota, las tarjetas tradicionales suelen quedarse grandes. Aquí es habitual combinar apps de kilometraje, reembolsos y alguna herramienta de control del gasto para evitar caos administrativo.
  • Equipos que usan vehículo personal: cuando cada persona se mueve con su propio coche y los trayectos varían, el repostaje pasa a un segundo plano. En estos casos, calcular y pagar correctamente el kilometraje y tener visibilidad del gasto es mucho más relevante que el método de pago en la gasolinera.
  • Empresas con modelos híbridos: y luego está la realidad más común, con empresas que mezclan flota, vehículo personal, transporte público y desplazamientos puntuales. Aquí lo habitual es combinar soluciones y aceptar que ninguna herramienta lo cubre todo por sí sola.

¿Tienes que elegir solo una?

Pues no, claro que no.

Por ejemplo, puedes hacerte con tarjetas de fidelización… y combinarlas con la app de Pleo, que además de calcular y gestionar el kilometraje, te ayuda a controlar todos los gastos de gasolina.

20 preguntas frecuentes sobre la gestión del gasto en gasolina en empresas

A ver si con ellas te ayudamos a resolver tus dudas.

¿Cómo difieren las recompensas en gasolina entre tarjetas móviles y físicas?

En la práctica, poco en cuanto al descuento, pero bastante en operativa. Las tarjetas móviles suelen integrarse con apps de fidelización y ofrecen promociones en tiempo real. Las físicas son más simples y estables, pero menos flexibles.

¿Se puede pagar la gasolina de un coche personal con dinero de la empresa?

Sí, pero con cuidado. Si el vehículo es personal, lo habitual no es pagar el repostaje directamente, sino compensar el uso mediante kilometraje. Pagar gasolina directamente puede generar problemas de justificación y fiscales si no se documenta bien el uso profesional.

¿Cuál es la forma correcta de compensar desplazamientos con coche propio en España?

Mediante kilometraje, aplicando el importe por kilómetro establecido. Es la forma más clara de justificar el gasto sin entrar a controlar repostajes individuales.

¿Se puede deducir la gasolina de un coche que no es de la empresa?

Depende del caso, pero no es automático. La deducción del IVA de la gasolina y del gasto en el impuesto de sociedades exige demostrar el uso profesional; por eso muchas empresas prefieren pagar kilometraje en lugar de gasolina cuando el coche es personal.

¿Qué pasa si un empleado presenta tickets de gasolina sin explicar el desplazamiento?

Que el gasto queda cojo. Sin motivo del viaje, fechas y relación con la actividad profesional, el ticket sirve de poco. Ahí es donde empiezan los problemas en los cierres contables, auditorías o revisiones internas.

¿Es mejor pagar gasolina o kilometraje?

Depende del modelo de movilidad:

  • Flota fija: gasolina o tarjeta de flota
  • Vehículo personal: kilometraje.

Mezclar ambos sin criterio suele generar inconsistencias y discusiones eternas con finanzas y contabilidad.

¿Cómo se evita que el gasto en gasolina se disperse entre tickets, Excel y reembolsos?

Centralizando el registro del gasto, no necesariamente el pago. Cuando todo pasa por una misma herramienta, aunque el repostaje se haga en sitios distintos, la visibilidad mejora radicalmente.

¿Qué ocurre cuando no hay una política de desplazamientos clara?

Que cada persona hace lo que puede: unos piden gasolina, otros kilometraje y otros, nada de nada. Es decir, incoherencia, desigualdad y caos administrativo.

¿Cómo se comparan los programas de recompensas en gasolina basados en aplicaciones con los basados en tarjetas?

Los programas basados en aplicaciones suelen centrarse en descuentos inmediatos, saldo acumulado o promociones puntuales, siempre dentro de una red concreta. Los basados en tarjetas, en cambio, funcionan más como sistemas de pago corporativo, con facturación agrupada, límites y algo más de control. Las apps priorizan el ahorro por litro; las tarjetas, la gestión.

¿Existen diferencias entre las tarjetas de crédito personales y las de negocios en cuanto a recompensas en gasolina?

Sí, y no son menores. Las tarjetas personales suelen ofrecer recompensas pensadas para consumo individual, como pequeños reembolsos de dinero gastado —cashback— o puntos. Las de negocios priorizan control, límites, facturación y reportes, y muchas veces sacrifican parte de la recompensa directa por una mejor gestión del gasto.

¿Cómo funcionan las tarjetas de crédito con recompensas en gasolina?

Funcionan aplicando un beneficio asociado al consumo de carburante: descuento por litro, cashback o acumulación de puntos. Ese beneficio puede aplicarse en el momento del pago o posteriormente, en forma de saldo, abono o descuento en la factura.

¿Qué métodos de pago ofrecen reembolsos en efectivo en gasolina?

Principalmente tarjetas de crédito con cashback y algunos programas de fidelización vinculados a apps. No todas las marcas ni todas las tarjetas lo ofrecen, y casi siempre está condicionado a usar un método de pago concreto.

¿El reembolso en efectivo o cashback está disponible en todas las marcas de combustible?

No. El llamado cashback depende del acuerdo entre la marca, el emisor de la tarjeta o la app. Muchas estaciones no ofrecen reembolso directo y optan por saldo, puntos o descuentos diferidos.

¿Existen diferencias entre programas de recompensas en gasolina basados en aplicaciones y en tarjetas?

Sí. Las apps suelen ser más flexibles y promocionales, pero menos estructuradas para la empresa. Las tarjetas ofrecen más control y trazabilidad, pero menos dinamismo en las recompensas. Una prioriza el ahorro; la otra, la gestión.

¿Cuáles son los pros y contras comunes de los programas de recompensas en gasolina?

Los pros habituales son el ahorro directo por litro, los beneficios por consumo recurrente o la sencillez cuando se reposta siempre en la misma red.

Las contras más comunes son la dependencia de una red concreta, la compatibilidad limitada con otros sistemas de pago y el poco impacto en el control global del gasto.

¿Existen tarifas asociadas con las tarjetas de crédito con recompensas en gasolina?

Sí. Es habitual encontrar cuotas de emisión o mantenimiento, comisiones por gestión o condiciones de consumo mínimo para acceder a las recompensas. El descuento no siempre es «gratis».

¿Qué diferencias hay entre tarjetas de crédito personales y de negocios en recompensas de gasolina?

Las personales maximizan el beneficio individual. Las de negocios sacrifican parte de la recompensa para ofrecer visibilidad, control y coherencia contable, que suele ser más valioso para la empresa.

¿Se pueden combinar recompensas en gasolina con herramientas de control del gasto de empresa?

En algunos casos sí, pero no es lo habitual. Las recompensas suelen estar ligadas a un proveedor, app o tarjeta concreta, mientras que las herramientas de control del gasto operan a otro nivel.

¿Qué limitaciones suelen tener los programas de recompensas en gasolina en entornos empresariales?

La principal es la falta de flexibilidad. Funcionan bien cuando el repostaje es previsible y concentrado, pero se quedan cortos cuando hay movilidad variable, uso de vehículo personal o mezcla de medios de transporte. Además, rara vez ofrecen una visión completa del gasto.

¿Cuándo dejan de tener sentido los programas de recompensas en gasolina para una empresa?

Cuando el ahorro deja de compensar el coste operativo: tiempo de gestión, incompatibilidades con otros sistemas, falta de visibilidad financiera o dificultad para justificar el gasto.

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