Tarjetas de descuento para empleados: qué son, cómo funcionan y ventajas
Las tarjetas de descuento para empleados son un beneficio social para tu equipo con una buena relación coste-impacto, que siempre es importante.
Vamos, que no te cuestan mucho, pero sí que aportan ventajas interesantes.
Y es que permiten acceder a precios reducidos en tiendas, viajes, ocio o servicios, negociados directamente por tu empresa con proveedores determinados o, lo que es más fácil: mediante una plataforma.
Para tu equipo, estas tarjetas de descuento suponen más poder adquisitivo real. Y para la empresa son una forma de sumar valor sin aumentar la nómina.
¿Las vemos más a fondo?
Ventajas, cómo funcionan, implicaciones para la gestión financiera... Deeeentro la famosa tarjeta descuento para empleados.
¿Qué son las tarjetas de descuento para empleados?
Mira qué sencillo: una tarjeta de descuento para empleados es una herramienta que da acceso a tu equipo a ofertas y precios preferentes en productos y servicios de su día a día.
No implica un pago directo de la empresa a tu equipo, sino un acuerdo con una plataforma o red de comercios que ofrece condiciones ventajosas a quienes forman parte de tu plantilla.
Alcanzas un acuerdo con proveedores o alguna plataforma —esto segundo es lo más habitual—, repartes las tarjetas para que tu equipo se registre... y hala, ya está: a disfrutar de los descuentos que haya en la propia plataforma.
Desde rebajas en viajes o tecnología hasta precios reducidos en gimnasios, restauración o cultura, sí.
Se consideran un beneficio social para empleados no salarial, lo que significa que no aumentan la base salarial ni las cotizaciones... siempre que la empresa no aporte dinero adicional ni bonifique las compras.
En ese caso, tu empresa actúa como intermediaria, facilitando el acceso a esas ventajas y ya está.
Pero ojo, que si además del acceso das dinero para que hagan esas compras —con descuento—, eso sí que tributa y se complica el asunto, como veremos después.
Bien estructuradas, estas tarjetas pueden encajar en una política de beneficios más amplia, junto con otros elementos como las tarjetas de regalo para empleados o la retribución flexible.
Tipos de tarjetas y descuentos para empleados
No todas las tarjetas de descuento funcionan igual.
Algunas se limitan a ofrecer cupones de descuento para empleados, mientras que otras integran programas más completos con distintos tipos de ventajas.
Estas son las más habituales:
- Descuentos directos o cupones: el formato más clásico, donde tu equipo introduce un código al comprar y obtiene una rebaja. Es el tipo más simple y el más común en las plataformas.
- Precios corporativos: tu empresa negocia tarifas especiales con determinados proveedores —gimnasios, ópticas, hoteles, tecnología— y tu equipo hace la compra desde la app o plataforma de descuentos con las condiciones de esos negocios mejoradas.
- Cashback o devolución: tu equipo paga el precio normal, pero después recibe un pequeño reembolso, ya sea en saldo, transferencia o puntos.
- Descuentos locales o convenios específicos: hay empresas que firman acuerdos con negocios de la zona, fomentando el consumo local y el vínculo con el entorno.
- Campañas temporales: ofertas puntuales por fechas especiales —vuelta al cole, Black Friday, Navidad...— que dan dinamismo al programa y mantienen la atención de tu equipo
¿Ves?
Todos estos tipos de tarjetas o descuentos buscan lo mismo: aumentar el valor percibido por tu equipo sin asumir un coste alto... y reforzar así la idea de pertenencia a una empresa que se preocupa por su bienestar.
Vamos con los beneficios, va 👇
Ventajas de ofrecer un programa de descuentos para empleados
Un programa de descuentos para empleados puede parecer poca cosa, pero bien diseñado, como ya hemos adelantado, tiene un impacto directo en cómo percibe tu equipo a la empresa.
Para los empleados, la ventaja más evidente es puramente económica: pagan menos por productos y servicios que usan.
Desde comida y transporte hasta tecnología o bienestar, esos pequeños ahorros mensuales también acaban sumando ✌️
Esta ventaja económica, y aquí está el quid de la cuestión, hace que tu equipo se sienta valorado.
¿Y eso es importante?
Pues claro, porque los equipos felices son más productivos y fieles a las empresas.
Mira lo que dice Gallup: aumentan un 21 % su productividad y rotan un 31 % menos.
Es decir, que la ventaja para tu equipo es, a su vez, un beneficio colateral para tu empresa, que se llevaría esto:
- Optimización de los recursos de personal: mejoras el paquete de beneficios y el bienestar del equipo sin aumentar los costes salariales ni las cotizaciones, lo que hace más eficiente cada euro destinado a mejorar su satisfacción laboral
- Retención y atracción de talento: los programas de descuentos para empleados mejoran la imagen como empresa y ayudan a diferenciarte de la competencia
- Clima laboral más positivo: un equipo que percibe ventajas reales tiende a estar más motivado, lo que además mejora el ambiente con los compañeros
- Aumento de la productividad: las personas satisfechas rinden más, se implican en los objetivos de la empresa y minimizan los problemas derivados de la desmotivación
- Gestión sencilla: la mayoría de plataformas de beneficios centralizan la administración, reduciendo tareas de recursos humanos y evitando procesos manuales
- Flexibilidad total: puedes adaptar los descuentos a las necesidades del equipo o a momentos concretos del año
Está claro, ¿no?
Las tarjetas de descuento y los programas no cuestan mucho y te llevas una serie de ventajas que... tela marinera.
¿Cómo funcionan estos descuentos para empleados?
Vamos con la letra pequeña, que estamos hablando de tarjetas, programas y plataformas, pero está todo todavía muy en el aire.
¿Qué es qué en esta forma de descuentos para empleados?
En la gran mayoría de los casos, la tarjeta de descuento para empleados es simplemente la llave de acceso a una plataforma digital donde están concentradas todas las ofertas.
Tu empresa firma un acuerdo con un proveedor de descuentos —como Edenred, Cobee o Up Spain— que ya tiene convenios de descuentos para empleados cerrados con cientos de marcas, y da de alta a su plantilla en ese sistema.
A partir de ahí, el funcionamiento es sencillo: cada empleado accede con su tarjeta —física o virtual— o mediante una app, consulta los descuentos disponibles y realiza sus compras con condiciones preferentes.
No hay que adelantar dinero ni justificar gastos: el ahorro se aplica directamente en el punto de venta o a través de códigos y enlaces exclusivos.
En este esquema, la empresa no paga por las compras, sino por ofrecer el acceso al programa.
Es decir, actúa como intermediaria entre el proveedor de descuentos y el equipo, lo que reduce el impacto del coste al mínimo, mientras que el valor percibido por tu equipo sí que es alto.
En la mayoría de casos, la empresa paga una pequeña cuota a la plataforma para ofrecer el acceso a su plantilla.
Puede ser una tarifa mensual o anual por empleado, o una tarifa plana por empresa, según el tamaño del equipo y el nivel de personalización del programa.
Implicaciones fiscales de las tarjetas de descuento para empleados
Aquí viene otra parte interesante: ¿cómo encajan estas tarjetas dentro del marco fiscal y laboral?
De entrada, las tarjetas de descuento para empleados no tienen una regulación específica en España.
No aparecen como tal en el Reglamento del IRPF ni en la normativa de la Seguridad Social.
Su tratamiento depende, por tanto, de cómo estructures el beneficio.
Si tu empresa solo ofrece acceso a una plataforma de descuentos, sin aportar dinero ni bonificar las compras, no se considera retribución en especie.
Es un beneficio social no salarial, igual que facilitar un gimnasio corporativo o una suscripción gratuita a una app de meditación y bienestar.
En este caso, no tributa en el IRPF de tu equipo ni cotiza a la Seguridad Social.
En cambio, si tu empresa asume parte del coste —por ejemplo, recargando saldo o subvencionando compras con descuento—, entonces sí pasa a considerarse retribución en especie.
Y eso implica:
- Cotización a la Seguridad Social por el importe bonificado
- Inclusión de ese importe en la base imponible del IRPF de tu equipo
Por eso, la mayoría de empresas opta por el formato más simple: dar acceso gratuito al programa sin financiación directa.
Así, se benefician del efecto positivo sobre el equipo sin complicaciones contables.
¿Y qué diferencia hay con un ticket restaurante o un vale de transporte, que vienen a sonar a lo mismo?
Esos sí están regulados por ley y exentos fiscalmente hasta ciertos límites, mientras que las tarjetas de descuento dependen de lo que acabamos de ver.
En pocas palabras: el truco está en mantenerlo como un acceso, no como una aportación económica.
Así evitas problemas con Hacienda y te aseguras de que siga siendo un beneficio limpio, sin carga tributaria.
Tarjetas de descuento para empleados: ejemplo
Veámoslo con un caso práctico.
Imagina que tu empresa firma un acuerdo con una plataforma para ofrecer a tu plantilla acceso a descuentos disponibles en la misma.
Pagas una cuota mensual por empleado, pongamos unos pocos euros, que te da derecho a que todos puedan usar la app y acceder a ofertas ya negociadas con cientos de marcas: viajes, tecnología, restaurantes, ocio, formación...
A partir de ahí, el proceso no tiene misterio.
Cada persona del equipo recibe su usuario o tarjeta virtual, entra en la plataforma y aprovecha los descuentos cuando quiera.
Por ejemplo:
- Laura reserva un hotel con un 10 % de rebaja
- Marcos compra un smartwatch con un 5 % menos
- Sofía renueva su abono del gimnasio con tarifa reducida
Tu empresa no paga las compras ni las subvenciona; solo asume el coste de acceso al programa, que es lo que permite a su plantilla disfrutar de esas ventajas.
Por tanto, no hay impacto fiscal ninguno: no se considera salario en especie, sino un beneficio social sin carga tributaria.
En cambio, si decidieras recargar saldo o aportar dinero adicional para que tu equipo hiciera esas compras, entonces sí se transformaría en una retribución en especie y tendría implicaciones fiscales.
Pero como no es el caso, el coste simplemente es el de la cuota mensual, que sí que pagas y, como tipo de gasto de empresa, te deduces en el impuesto de sociedades como cualquier otro.
Cómo implementar un programa de descuentos para empleados
Si te gusta la idea, ¿por dónde empiezas?
Definiendo el objetivo 👌
Con eso claro, sabrás cuánto invertir, qué tipo de descuentos priorizar y cómo comunicarlo internamente. Pero sin esa dirección previa, acabarás con un beneficio más que nadie usa realmente.
Una vez fijado el propósito, toca entender qué valora realmente tu equipo.
Un pequeño sondeo interno funciona mejor que ponerte a intuir.
Pregunta qué tipo de descuentos les resultarían más útiles: restaurantes, transporte, tecnología, bienestar, formación, viajes... cuanto más se ajuste el catálogo a sus hábitos, más lo usarán.
No se trata de ofrecer miles de opciones, sino las que aporten valor real.
Después llega la parte práctica: elegir la plataforma adecuada.
¿Cómo conseguir descuentos para empleados?
Encontrando la plataforma perfecta.
En España hay proveedores con bastante experiencia en este campo, como Edenred, Cobee, Up Spain o Flexoh.
Algunas funcionan por cuota por persona y otras con tarifa plana. Fíjate en el catálogo de marcas, si incluyen app o si tienen soporte técnico. La idea es que el sistema sea sencillo y fácil de mantener.
Con la elección hecha, llega el momento de ponerlo en marcha.
Das de alta a tu plantilla, asignas las tarjetas de descuento para empleados y configuras las condiciones desde el panel del proveedor.
En este punto lo importante no es la parte técnica, sino que todo esté bien explicado: el equipo debe saber cómo entrar, qué puede hacer y qué ventajas concretas obtiene.
Por eso, el siguiente paso es comunicarlo bien.
Lanza el programa con un mensaje claro, visual y optimista.
Muestra ejemplos reales de ahorro —«10 % en vuelos», «5 % en tecnología», «gimnasios con tarifa reducida»— y anima al equipo a probarlo.
La comunicación interna es lo que marca la diferencia entre un beneficio que se usa de verdad y uno que se queda olvidado en cualquier parte.
Y por último, mide y ajusta.
Al cabo de unos meses, mira cuántas personas han activado su cuenta, qué categorías usan más y cuál es la percepción general.
Si la participación es baja, revisa si el catálogo encaja con sus intereses o si la comunicación ha sido insuficiente. Las plataformas suelen ofrecer informes automáticos, así que úsalos a tu favor.
De las tarjetas de descuento para empleados al control con Pleo
Cuidar de tu equipo es importante y estos descuentos para empleados lo hacen.
¿Y sabes qué más lo consigue?
Las tarjetas Pleo.
Son tarjetas para que gasten mientras trabajan sin tener que adelantar dinero propio... y a la vez, para darte un control financiero TO-TAL.
Y es que a cada gasto que tenga tu equipo con su tarjeta, este quedará registrado en la plataforma, listo para el control presupuestario.
¿Y el papeleo?
Ninguno, porque una foto a la factura será suficiente para la AEAT.
Comodidad para todos y tu gente, además, sentirá la confianza de tu empresa gracias a su tarjeta para gastar con cierta libertad—las tarjetas Pleo se pueden configurar individualmente con límites, así que no sufras—.
Ni te lo pienses: combina las tarjetas de descuento para empleados con la gestión de gastos de Pleo y verás como tu equipo se siente más cuidado que nunca.