Financiación empresarial: qué es, tipos y cómo conseguirla para tu empresa
Financiar una empresa es muuucho más que pedir dinero cuando hace falta.
Es tomar decisiones estratégicas sobre cómo alimentar el negocio sin poner en riesgo su estabilidad. Es elegir entre mantenerse o crecer… y hacerlo con cabeza.
En un contexto como el actual, en el que la liquidez de empresas como la tuya puede cambiar en cuestión de días, la financiación puede ser sencillamente esencial.
Ya sabes de lo que hablamos: ciclos de cobro más largos, inversiones que no pueden esperar, proveedores que presionan para cobrar cuanto antes y equipos que necesitan recursos para ejecutar sus acciones.
Para muchas pymes y startups, la cuestión ya no es si buscar financiación o no, sino cuándo y bajo qué condiciones.
En este escenario, todo líder financiero debería conocer al dedillo cómo va esto de la financiación de una empresa.
Porque la realidad es simple, simple: si tu empresa domina su financiación tomará mejores decisiones, crecerá con menos riesgo y negociará desde una posición mucho más fuerte.
¿Empezamos?
¿Qué es la financiación de una empresa?
La financiación es, simple y llanamente, el soporte económico que permite que un negocio funcione con normalidad.
Sirve para cubrir necesidades de liquidez, impulsar nuevos proyectos, asumir inversiones o para mantener el ritmo operativo cuando los cobros y pagos no encajan en el tiempo.
Vamos, que no es algo tan extraordinario ni que se da solo en momentos de crisis.
La financiación de una empresa incluye cualquier recurso económico para que pueda seguir avanzando: desde dinero aportado por los socios hasta préstamos, inversiones privadas o modelos basados en activos.
Cada fuente de financiación tiene sus condiciones, sus riesgos y su impacto en la estructura financiera, por lo que elegir bien es importante para evitar exponerte a riesgos financieros y mantener la estabilidad.
Y a eso que vamos: ¿vemos los tipos de financiación para empresas?
¿Cómo se financia la empresa? 9 tipos de financiamiento
Tu empresa puede obtener recursos económicos de diferentes maneras, según los objetivos, su etapa de crecimiento o las necesidades de liquidez.
No todas las opciones ofrecen lo mismo ni funcionan igual, por lo que es importante conocer bien cómo se estructuran y en qué situaciones resultan más útiles.
Estos son los nueve principales tipos de financiación que se utilizan hoy en día 👇
#1 Préstamo bancario
Cuando pides un préstamo bancario, el banco te entrega un importe concreto y tú lo devuelves en cuotas periódicas con los intereses acordados.
Es la vía más clásica para obtener capital rápido para inversiones o para reforzar tu liquidez, sí.
Para acceder, normalmente necesitas solvencia, historial financiero y, en algunos casos, garantías.
Su principal ventaja es la claridad de las condiciones; su principal inconveniente, que te compromete a devolverlo en plazos fijos que debes poder asumir sin problemas.
#2 Business angels
Si estás arrancando un proyecto, puedes recurrir a un business angel: una persona que invierte su propio dinero en un negocio sin pedirte devolución, porque lo que recibe es participación.
Además del capital, el business angel aporta experiencia, contactos y asesoramiento.
Es una opción potente si necesitas algo más que financiación pura, como suele suceder en las startups.
Eso sí, implica que compartas parte del control y que mantengas una relación cercana con quien invierte en el crecimiento de la empresa.
#3 Capital de riesgo
El capital de riesgo —venture capital— es ideal si tu empresa tiene potencial de crecer a toda velocidad.
Un fondo invierte una cantidad relevante a cambio de acciones y busca un retorno alto cuando la empresa escale o venda.
El capital de riesgo te permite contratar, expandirte o desarrollar producto sin esperar a generar caja suficiente. A cambio, tendrás objetivos exigentes, necesidad de informar frecuentemente y una estrategia muy clara.
Es una vía útil cuando tu modelo está preparado para evolucionar a gran velocidad.
#4 Tax lease
Con el tax lease recibes financiación para proyectos que generan beneficios fiscales, como actividades de I+D.
Los inversores aportan capital y obtienen deducciones y tu empresa consigue liquidez sin esperar al retorno fiscal.
Es una herramienta especializada que funciona bien en sectores concretos y que conviene estructurar con asesoramiento especializado.
Aunque no es una fórmula común, puede encajar si tus actividades tienen un componente fiscal relevante.
#5 Factoring
Si vendes a plazos largos y necesitas liquidez inmediata, puedes usar factoring: cedes tus facturas pendientes de cobro a una entidad financiera y recibes el dinero por adelantado, descontadas las comisiones.
La entidad se ocupa después del cobro al cliente.
Es especialmente útil si quieres fortalecer tu flujo de caja sin esperar al vencimiento de las facturas generadas.
Eso sí, las comisiones pueden ser altas, por lo que conviene revisar si se ajustan a tu margen.
#6 Confirming
El confirming es un servicio que te permite gestionar los pagos a tus proveedores a través de una entidad financiera.
Tú envías la orden de pago al banco y este notifica al proveedor que tiene un cobro pendiente.
A partir de ahí, el proveedor puede esperar a la fecha establecida o adelantar el cobro si le interesa, normalmente con un pequeño coste.
Para ti, el confirming supone más control de tus pagos a proveedores, una operativa más ordenada y la posibilidad de ofrecer a tus proveedores una forma segura y cómoda de cobrar.
Para ellos, es una garantía de que el pago está aprobado y una oportunidad de obtener liquidez si la necesitan.
Como cualquier servicio financiero, tiene comisiones que debes revisar según el volumen y la frecuencia de tus pagos.
#7 Financiación colectiva: crowdfunding y crowdlending
Si tu proyecto tiene una propuesta atractiva o una comunidad detrás, puedes financiarlo mediante aportaciones de muchas personas.
En el crowdfunding, esas aportaciones pueden ser donaciones, recompensas o inversión; en el crowdlending, se trata de préstamos con intereses.
Este modelo de financiación de empresas es una vía flexible que no depende de un único financiador y que te permite validar tu idea al mismo tiempo. A cambio, exige comunicar bien tu proyecto y cumplir con lo prometido.
#8 Renting y leasing
Cuando necesitas equipos, vehículos o maquinaria pero no quieres asumir el coste de compra, puedes optar por renting o leasing.
El renting te ofrece una cuota fija que suele incluir mantenimiento; el leasing te permite comprar el bien al finalizar el contrato.
Ambas opciones te ayudan a mantener liquidez, planificar gastos y renovar activos sin realizar grandes desembolsos.
La elección depende de si te interesa o no adquirir el bien al terminar.
#9 Familia y amigos
Los famosos FFF, family, friends (and fools). Y es que en las etapas más iniciales de un negocio, es habitual recurrir a familiares o amistades para obtener capital.
Es una vía accesible y directa, pero conviene gestionarla de forma clara: acuerdos por escrito, condiciones definidas y claridad sobre si se trata de un préstamo o de una inversión.
Si todo está bien planteado, puede darte el impulso necesario para arrancar sin tener que recurrir todavía a financiación formal.
Con todas estas opciones de financiación empresarial a tu alcance, lo importante es identificar cuál encaja mejor con las necesidades de tu empresa, vuestra etapa de crecimiento y la capacidad de asumir compromisos.
Cada opción aporta algo distinto y puede ayudarte en momentos diferentes del ciclo del negocio.
Si ya tienes claro el panorama general, llega el momento de avanzar hacia las modalidades y fuentes de financiación que puedes utilizar: ¿financiación ajena o propia?
Modalidades y fuentes de financiamiento de empresas
Cuando buscas financiación empresarial, debes tomar dos decisiones fundamentales: en qué plazo la necesitas y de dónde va a salir ese dinero.
Por un lado, puedes recurrir a financiación a corto plazo —para cubrir desfases de liquidez o gastos inmediatos— o a financiación a largo plazo, más adecuada para inversiones, expansión o proyectos que requieren algo de recorrido.
Y, por otro, tienes que definir si vas a trabajar con recursos propios o con recursos ajenos, que es la diferencia más relevante porque afecta a tu control financiero, a tu deuda y a tu capacidad de decidir con libertad.
¿Vemos ambas formas de financiación de una empresa?
Financiación propia o financiación interna
La financiación propia, también llamada financiación interna, procede de los recursos que los socios aportáis directamente al negocio: capital inicial, ampliaciones posteriores, reservas o beneficios que decidís reinvertir.
Este tipo de financiación refuerza tu estabilidad porque no genera intereses ni compromisos de devolución, y además mejora la imagen financiera de tu empresa ante futuros inversores o entidades que puedan evaluarte.
Otra ventaja es que te permite mantener el control sin depender de terceros.
La parte menos favorable aparece cuando incorporas nuevos socios y tienes que compartir la propiedad, o cuando necesitas destinar demasiado capital propio, quedándote sin margen.
Aun así, es una base sólida para construir un crecimiento sostenible.
Financiación ajena o financiación externa
La financiación ajena, conocida también como financiación externa, procede de terceros y siempre implica un acuerdo de devolución.
Aquí entran préstamos, créditos, leasing, renting, crowdlending u otras alternativas similares.
Su principal ventaja es que te permite acceder a cantidades mayores de dinero sin diluir la participación de los fundadores, lo que facilita abordar inversiones, renovar equipos o acelerar planes de crecimiento.
A cambio, tendrás plazos, intereses y obligaciones que deben encajar en tu capacidad financiera.
Cómo desarrollar el plan de financiación de la empresa
Conocer las opciones de financiación de una empresa está bien, pero lo realmente importante es saber qué necesita tu negocio, cuándo lo necesita y cómo vas a justificarlo.
Para eso sirve lo que se conoce como plan de financiación: se trata de una hoja de ruta que conecta los objetivos con los recursos económicos que harán falta para conseguirlos.
El proceso suele dividirse en dos pasos: primero, preparar los presupuestos que te permitan anticipar necesidades y después, elegir la vía de financiación más adecuada para cada una.
¿Vemos ambas fases con detalle?
Elaboración de presupuestos
Tu plan empieza por una estimación realista de cómo se va a comportar tu negocio en los próximos meses.
Aquí debes estimar tres presupuestos:
- Presupuesto de ventas: te ayuda a prever cuánto vas a ingresar. Normalmente, se basa en las cifras del periodo anterior, ajustadas a tu evolución, al mercado o a los cambios que estés aplicando.
- Presupuesto de tesorería: es el más importante cuando hablamos de financiamiento de una empresa. Resume tus cobros y pagos mes a mes, permitiéndote anticipar picos de liquidez, posibles desfases y momentos en los que vas a necesitar apoyo externo.
- Presupuesto de inversión: sirve para valorar si con tus recursos actuales puedes asumir nuevas compras, proyectos o ampliaciones. Aquí decidirás si necesitas financiación empresarial adicional para crecer o si puedes hacerlo con fondos propios.
Con estos tres presupuestos en la mano, ya puedes tomar decisiones informadas sobre qué financiación de empresas necesitas y en qué momento.
Búsqueda y selección de la vía de financiación adecuada
Una vez identificadas tus necesidades, llega el momento de elegir cómo vas a cubrirlas.
Como acabamos de ver, puede ser tanto financiación interna —aportar capital propio, reinvertir beneficios, ampliar socios…— como financiación externa —préstamos, créditos, crowdlending, etc.—.
Sea el tipo de financiación que sea, lo importante es que analices:
- El coste de cada opción
- El impacto en la liquidez
- Si vas a ceder participación o no
- El nivel de riesgo que puedes asumir
- La duración del proyecto que quieres financiar
Cuanto más claro tengas el punto de partida, más fácil será negociar condiciones favorables y evitar decisiones precipitadas con todas las papeletas de convertirse en futuros problemas.
Cómo conseguir financiación para una empresa: consejos
Si ya tienes claro qué necesitas financiar y qué opciones podrían encajar mejor, llega el momento de preparar la solicitud.
Da igual si buscas financiación interna o externa: lo que presentes y cómo lo presentes va a influir muchísimo en el resultado.
Aquí algunos consejos prácticos que te ayudarán a aumentar tus opciones:
- Define claramente tu propuesta de valor: explica qué haces, para quién y por qué tu solución merece una apuesta económica por parte del inversor
- Prepara un plan de negocio sólido: con proyecciones financieras realistas, estructura de costes y una visión clara y realista del mercado
- Ordena tu documentación financiera: reúne estados contables y registros actualizados para transmitir rigor
- Cuida tu gestión de tesorería: demuestra que controlas tus cobros, pagos y posibles necesidades de liquidez
- Adapta tu mensaje al tipo de financiador: no espera lo mismo un banco que un fondo de capital de riesgo
- Fortalece tu red de contactos: muchas oportunidades nacen en encuentros, eventos o conversaciones del sector
- Busca asesoramiento legal y financiero: puede ayudarte a evitar errores, mejorar condiciones y negociar con más seguridad
- Presenta tu solicitud con claridad: un documento breve, estructurado y fácil de entender genera confianza desde el principio
¿Cómo lo ves?
¿Te ves listo para solicitar financiación empresarial?
¿Sí?
¿No?
Un consejo extra: debes poder demostrar que tienes el control absoluto del aspecto más crítico de todos los negocios que existen.
Los gastos, sí.
Tienes que poder transmitir una imagen de orden, control y transparencia. Es lo que las entidades más valoran incluso antes de evaluar las condiciones de la financiación.
¿Y cómo la consigues?
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Pleo, el aliado perfecto para conseguir financiación empresarial
Cuando solicitas financiación, lo primero que miran bancos e inversores es cómo gestionas el dinero.
Quieren ver orden, datos fiables y una operativa que funcione sin la menor de las fricciones. Quieren ver una realidad que se da con Pleo como tu app de control de gastos.
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Evita olvidos, retrasos y desajustes contables que compliquen cualquier evaluación externa.
Además, los movimientos se registran de forma automática y se exportan en un par de clics a tu software de contabilidad.
Esto te permite preparar informes financieros más completos, responder rápido a las solicitudes de información y presentar datos constantemente actualizados, algo especialmente útil cuando estás negociando condiciones o justificando la situación real de tu negocio.
También ganas trazabilidad porque con Pleo sabes quién gasta, cuánto, dónde y por qué .
Ese nivel de detalle facilita demostrar que tu empresa tiene control operativo y financiero, dos aspectos que suelen pesar bastante en cualquier proceso de financiación.
Así que ya sabes: ¿necesitas financiación empresarial? Haz la solicitud con la gestión de gastos vía Pleo bajo el brazo y lo tendrás hecho.