Tarjetas prepago para empleados: beneficios y cómo implementarlas en tu empresa

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Tarjetas prepago para empleados: ventajas y cómo implementarlas
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Los gastos de empresa están ahí y hay que pagarlos, no queda otra.

Lo importante es entender cómo se paga: qué se compra, quién lo hace, con qué presupuesto y con qué razón. Y si esa información no llega cuando toca, el control y gestión del gasto empresarial se complica.

Las tarjetas prepago para empleados surgieron para evitar esa pérdida de contexto.

Permiten definir límites, asignar responsabilidades y ver cada movimiento en tiempo real. Sin procesos paralelos, sin pasos extra y sin depender de explicaciones a posteriori.

Son una forma sencilla de que tu equipo pueda trabajar con autonomía y, al mismo tiempo, tú tengas una visión clara del gasto diario sin tener que perseguir datos que deberían estar ahí desde el principio.

¿Qué es una tarjeta de prepago para empleados?

Una tarjeta prepago para empleados es una tarjeta a la que tu empresa carga un importe concreto para que un empleado pueda pagar gastos laborales sin usar dinero propio.

Funciona igual que una tarjeta de débito, pero solo puede gastar el saldo que haya asignado tu empresa previamente. Nada más y nada menos.

Se conocen indistintamente como tarjetas prepago para empleados o tarjetas prepago para empresas.

No te extrañes si las ves mencionadas cada vez de una forma distinta, ni te preocupes, porque todos esos nombres se refieren al mismo concepto: un medio de pago controlado que pertenece a la empresa —no al empleado— y que se usa exclusivamente para gastos relacionados con el trabajo.

Lo importante está en cómo se gestionan.

Estas tarjetas no funcionan de manera aislada: forman parte de una solución centralizada, normalmente una plataforma o app donde puedes emitirlas, asignarlas, recargarlas, limitar su uso y ver todos los movimientos desde el mismo lugar.

Es esa integración la que permite que cada gasto quede registrado automáticamente, sin depender de tickets sueltos ni de actualizaciones manuales.

Para ti, eso significa que sabes en todo momento quién está pagando, con qué presupuesto y bajo qué condiciones. Y para tu equipo significa poder trabajar sin adelantos personales de dinero, evitando el proceso de justificar cada compra con las terribles notas de gasto ☠️

Enseguida vemos cómo funcionan, pero vamos primero con los usos habituales de estas tarjetas, sean físicas o virtuales.

Usos de las tarjetas prepago

Las tarjetas prepago se utilizan para cubrir prácticamente cualquier gasto operativo del día a día de la empresa.

Suelen emplearse en situaciones en las que tu equipo necesita autonomía para comprar algo, mientras que tú necesitas mantener un control claro del presupuesto.

Entre los usos más habituales están:

  • Gastos de viaje: transporte, alojamiento, dietas o cualquier gasto puntual durante un desplazamiento laboral
  • Materiales y suministros: desde compras pequeñas y frecuentes hasta recambios o equipos necesarios para trabajar
  • Proyectos con presupuesto asignado: cuando un departamento necesita gastar dentro de unos límites claros, sin procedimientos largos de aprobación
  • Compras esporádicas que aparecen sobre la marcha: esas necesidades que nadie vio venir, pero que hay que resolver en el momento

En todos los casos, la ventaja es la misma: cada gasto queda registrado automáticamente en la plataforma y puedes ver quién pagó, cuánto y por qué.

Sin notas con todos los pagos listados, sin reembolsos de gastos y sin tener que esperar a que llegue la información.

¿Cómo funcionan las tarjetas de prepago para empresas?

El funcionamiento es simple: eliges un proveedor de tarjetas prepago, activas la cuenta y, desde ese momento, toda la gestión de las tarjetas se hace desde una misma plataforma.

Ahí es donde emites las tarjetas que necesites —físicas o virtuales—, las asignas a cada persona o equipo y decides cuánto puede gastar cada una de forma personalizada.

No hay procesos paralelos ni herramientas externas: todo ocurre en el mismo sitio.

Cuando asignas una tarjeta, también marcas las reglas que la acompañan: límites de importe, categorías permitidas, frecuencia de uso o necesidad de aprobación de cada gasto.

La plataforma aplica esas normas automáticamente, así que cada tarjeta funciona exactamente dentro del marco que has definido.

Riesgo cero.

A partir de ahí, tu equipo paga con normalidad, utilizando las tarjetas prepago como cualquier otra.

Si es física, la podrán utilizar donde quieran —mundo físico u online—, y si es virtual, hoy en día, gracias a servicios como Apple Pay o Google Pay, también.

En cuanto se realiza un pago, el movimiento aparece en la plataforma con toda la información necesaria: quién lo hizo, a qué tarjeta pertenece y a qué presupuesto afecta.

El gasto jamás se queda suelto y perdido. El sistema lo registra, lo categoriza y permite que el propio empleado adjunte el justificante desde su móvil.

Tú ves todo al momento, sin notas de gasto, sin reembolsos y sin esperar a que alguien te envíe información que debería haber llegado desde el principio.

El resultado es un proceso sencillo para tu equipo y, para ti, una visión continua y fiable del gasto diario de la empresa.

La lista de beneficios de las tarjetas prepago para empleados

Cuando empiezas a utilizarlas, el cambio se nota enseguida.

No por la tarjeta en sí, sino por todo lo que deja de pasar: adelantos personales, tickets que llegan tarde, compras sin contexto o conversaciones eternas para entender un simple gasto.

Las tarjetas prepago ponen orden sin complicarle la vida a nadie y te permiten trabajar con un nivel de claridad que hasta hace poco era sencillamente impensable.

Y sí, la lista de beneficios da tanto para la empresa como para el equipo que recibe su tarjeta.

Ventajas de las tarjetas prepago para tu equipo

Para tu equipo, la mejora es inmediata.

Pueden pagar lo que necesitan sin adelantar dinero propio ni rellenar los típicos informes de gastos después.

Las compras se registran al momento y ellos solo tienen que subir el justificante de pago desde el móvil, que capturarán tras hacer una simple foto gracias al OCR para facturas.

Además, tener una tarjeta asignada y un presupuesto claro les evita dudas, cuellos de botella y esperas innecesarias para saber si pueden gastar en algo o no.

No dependen de terceros para resolver un gasto urgente, no tienen que buscar aprobaciones eternas y podrán centrarse en su trabajo sin preocuparse por procesos administrativos adicionales.

Con una tarjeta prepago en sus manos, además, se sentirán valorados por tu empresa, lo que mejorará su satisfacción y aumentará la retención de talento en el negocio, primera —y no única— ventaja de las tarjetas preparo para las empresas.

Ventajas de las tarjetas prepago para tu empresa

Sí, la retención de talento es solo la primera cara de la moneda.

La otra, la que te interesa como responsable financiero, es todo lo que ganas en control financiero y visibilidad.

Con una tarjeta prepago para empleados, cada gasto queda registrado en cuanto se produce, sin lagunas y sin tener que reconstruir información días después.

Ves quién paga, con qué tarjeta y dentro de qué presupuesto, y todo aparece agrupado en la misma plataforma.

También reduces tu exposición al riesgo financiero. No hay tarjetas compartidas ni accesos amplios a cuentas bancarias: cada tarjeta tiene sus propios límites y puedes bloquearla, ajustarla o restringirla en segundos.

Si detectas un movimiento que no encaja, actúas al instante sin afectar al resto del equipo.

Las reglas que defines —límites, categorías permitidas, necesidad de aprobación ante ciertos importes— se aplican solas.

No necesitas revisar cada compra ni intervenir en el día a día: la plataforma se encarga de que el gasto se mantenga dentro del marco que tú has marcado.

Y hay algo más que se nota enseguida: desaparecen tareas repetitivas que antes ocupaban demasiado tiempo.

Sin hojas de gastos de viaje, sin reembolsos y sin correos sueltos para justificar compras, tu equipo trabaja con más agilidad y puede centrarse en aquello que no se pueda automatizar.

¿Magia?

Para nada: son las tarjetas preparo de empresas ✨

¿Vemos los tipos?

Tipos de tarjetas prepago para empresas

Dentro del mundo de las tarjetas prepago para empresas existen varios formatos, pero todos responden a una misma lógica: darte flexibilidad para asignar tarjetas según cada necesidad de tu equipo.

La diferencia está en cómo se usan y en qué situaciones encajan mejor.

Las tarjetas prepago físicas son la opción más tradicional. Funcionan igual que cualquier tarjeta que puedas llevar en la cartera, pero con saldo y reglas definidas desde la plataforma.

Son especialmente útiles para personas que viajan, que compran en pequeños comercios presenciales o que necesitan un medio de pago tangible en su día a día.

Puedes añadirlas a Apple Pay o Google Pay, utilizarlas en TPV físicos y operar con total normalidad, pero siempre dentro de los límites que hayas marcado de antemano.

Las tarjetas prepago virtuales son la alternativa más rápida. Se generan en segundos y no tienes que esperar envíos ni activaciones físicas.

Encajan muy bien tanto en compras físicas —con TPVs que tienen pagos sin contacto— como en las digitales: software, publicidad online, suscripciones o cualquier gasto que requiera tarjetas independientes para mantener ordenados los presupuestos.

Tu equipo puede usarlas desde el móvil o el ordenador y, si en algún momento dejan de ser necesarias, las puedes bloquear o eliminar al instante.

También existen las tarjetas de un solo uso, pensadas para pagos puntuales, proveedores nuevos o transacciones que prefieres aislar del resto. Se crean, se usan una vez y desaparecen. Son una forma sencilla de reducir riesgos y evitar que un gasto extraordinario contamine el presupuesto de un equipo o de un proyecto.

A esto se suman las tarjetas recargables por proyecto o departamento, muy prácticas cuando un área gestiona un presupuesto específico.

Tú decides cuánto saldo tiene disponible y cuándo se recarga. El equipo no necesita pedir aprobaciones continuas ni justificar cada movimiento antes de tiempo: trabaja dentro de un marco claro que tú controlas desde la plataforma.

Y, como capa general, puedes crear tarjetas con límites personalizados, independientemente de si son físicas o virtuales. Esto te permite definir importes máximos, categorías permitidas, restricciones horarias o niveles de aprobación según cada perfil. Es una forma precisa de ajustar la responsabilidad sin complicar procesos.

En la práctica, la mayoría de empresas utiliza una combinación de todas ellas.

Porque lo importante no es elegir una única modalidad, sino tener la flexibilidad de asignar el tipo de tarjeta que mejor se adapta a cada función, cada rol y cada proyecto.

¿Tarjeta prepago física o tarjetas virtuales prepago?

A efectos prácticos, hoy en día funcionan casi igual.

¿Qué es una tarjeta virtual de prepago? Caaaasi lo mismo que una tarjeta prepago física.

La diferencia real está en cómo prefiere pagar cada persona y en el tipo de gasto que realiza.

La tarjeta prepago física sigue siendo cómoda para quien viaja, compra en comercios pequeños o simplemente quiere algo tangible en la cartera.

Pero la virtual ya no se queda atrás: los TPV actuales aceptan pagos sin contacto desde el móvil y tu equipo puede empezar a utilizarla en cuestión de minutos sin esperar a que le llegue, algo que sí sucede con las físicas.

En pagos digitales, suscripciones o gastos online, la tarjeta virtual es más ágil porque no tienes que meter a mano los datos de la tarjeta física.

En compras presenciales, ambas funcionan sin problema. Por eso, en la mayoría de empresas conviven las dos sin problemas: eliges la física cuando hace falta un soporte tradicional y la virtual cuando necesitas inmediatez.

El coste de la tarjeta prepago: ¿cuánto le cuesta a tu empresa cada una?

El coste de una tarjeta prepago depende menos del plástico y más del plan que tengas contratado con tu proveedor.

Emitir tarjetas físicas o virtuales suele ser gratuito, igual que mantenerlas activas, pero la operativa puede tener límites o condiciones que conviene revisar antes de arrancar.

El envío de las tarjetas físicas sí puede tener un coste, sobre todo si necesitas muchas o si trabajas con equipos repartidos en distintas ubicaciones. Las retiradas de efectivo también suelen tener condiciones específicas, igual que los pagos en divisa extranjera o las compras fuera del Espacio Económico Europeo.

En la mayoría de soluciones, los planes gratuitos incluyen un número limitado de transacciones o ciertas restricciones en retiradas y en pagos internacionales. Los planes de pago suelen ampliar esos límites y añadir funciones de control, automatización financiera o soporte que compensan por mucho para empresas con más volumen.

Resumiendo tras toda la parafernalia: para el coste, fíjate en el del plan que contrates con la solución que elijas.

La contabilidad del gasto de las tarjetas prepago para empleados

Una de las mayores ventajas de trabajar con tarjetas prepago es que, desde el punto de vista contable, todo queda mucho más ordenado.

Cada operación se registra automáticamente en la plataforma, asociada a la persona que ha pagado, a la tarjeta utilizada y al presupuesto correspondiente.

No hay que reconstruir nada después ni buscar justificantes que se han perdido por el camino.

Además, el sistema categoriza los gastos según las reglas que hayas definido: viajes, software, suministros, dietas… Esto reduce errores, evita trabajo manual y hace que la información llegue a contabilidad mucho más preparada.

El empleado solo tiene que fotografiar el ticket desde el móvil y el OCR extrae los datos relevantes. Cuando revisas un gasto, ya lo ves completo: importe, concepto, categoría, responsable y justificante.

A nivel contable, hay un punto diferencial: todos los gastos están a nombre de tu empresa

No importa quién tenga la tarjeta ni quién pague; el gasto es corporativo, así que se contabiliza como cualquier otra compra de empresa. No altera la estructura contable ni requiere cuentas especiales más allá de las que ya utilizas para registrar tus gastos habituales.

El coste del propio plan con el proveedor también se contabiliza de forma sencilla: se registra como un gasto de servicios profesionales, software o suscripción, según vuestro criterio. No tiene ninguna particularidad adicional; es un gasto operativo normal.

Y si trabajas con una solución que incluya integración contable, el proceso es aún más fluido.
Algunas plataformas permiten sincronizar los gastos directamente con tu software de contabilidad, lo que ahorra muchísimo tiempo al equipo contable.

Cómo implementar las tarjetas prepago para empleados paso a paso

Implementar estas tarjetas en una empresa no debería ser un drama. Nunca.

Si la solución es buena, el despliegue es rápido y el equipo podrá empezar a utilizarlas casi sin necesidad de formarse previamente.

El orden lógico sería este:

  1. Elige al proveedor adecuado: compara cómo funcionan los límites, la emisión de tarjetas, el nivel de visibilidad del gasto y la automatización contable que ofrece cada plataforma. No todas priorizan lo mismo ni ofrecen el mismo grado de control, que al final es lo que más te interesa como líder financiero.
  2. Configura la cuenta y las reglas base: antes de emitir una sola tarjeta, define presupuestos, categorías permitidas, límites por persona o equipo y qué compras o importes necesitan aprobación. Si esto queda bien asentado desde el principio, todo lo demás fluirá sin problema.
  3. Emite y asigna las tarjetas: físicas, virtuales o ambas. Seleccionas al empleado, eliges el tipo de tarjeta y marcas las condiciones de uso. Las virtuales se activan al momento; las físicas tardan un poco más porque tienen que llegar, pero la gestión es idéntica.
  4. Recarga fondos y ajusta límites: puedes cargar saldo manualmente o automatizarlo por equipo o proyecto. Si decides hacer cambios tras un control presupuestario, modificas los límites en segundos sin afectar al resto de la operativa.
  5. Explica lo imprescindible al equipo: cómo pagar, cómo adjuntar un justificante y dónde consultar sus propios movimientos. Suelen ser soluciones muy fáciles de utilizar. Ahora enseguida te hablamos de una.
  6. Revisa y afina durante los primeros días: es normal ajustar alguna categoría, activar aprobaciones o modificar los límites. Una vez afinado, el sistema funciona prácticamente solo.

Llegados a este punto, agradecerás haber dado el paso y si no, mira, mira lo que te ofrece Pleo 👇

Las mejores tarjetas prepago para empleados son las de Pleo

Pleo reúne en una sola plataforma todo lo que necesitas para gestionar el gasto de forma controlada: tarjetas prepago, reglas, automatización y visibilidad en tiempo real.

No hay procesos paralelos ni herramientas financieras adicionales: todo ocurre en el mismo sitio, desde el primer pago hasta la integración contable.

Echa un ojo a cómo funciona Pleo:

  • Emites tarjetas en segundos: físicas o virtuales, según lo que necesite cada persona. Las virtuales se usan al momento y las físicas funcionan igual que cualquier tarjeta tradicional, pero con tus reglas aplicadas desde el principio.
  • Asignas reglas y límites claros: decides cuánto puede gastar cada tarjeta, qué categorías están permitidas y si hace falta aprobación en ciertos importes. La plataforma aplica todo automáticamente.
  • Tu equipo paga con normalidad: en comercios físicos, online o desde el móvil con Apple Pay o Google Pay. Todos los tipos de gastos, sí. Sin adelantar dinero propio y sin depender de aprobaciones eternas para gastos sencillos.
  • Los movimientos aparecen al instante: ves quién ha pagado, con qué tarjeta y a qué presupuesto afecta cada gasto. Si algo no encaja, puedes bloquear la tarjeta o ajustar los límites en segundos.
  • El justificante se adjunta en el momento: una foto hecha desde el móvil del poseedor de la tarjeta y el OCR extraerá automáticamente los datos relevantes. El empleado no teclea nada y tú recibes el gasto completo: importe, categoría, responsable y documento.
  • La contabilidad se simplifica: los gastos llegan categorizados y listos para exportar a tu programa de contabilidad.
  • Ganas visibilidad y control reales: sabes qué se gasta, quién lo gasta y dentro de qué marco presupuestario. No reconstruyes datos a posteriori ni persigues tickets gracias a la mejor tecnología financiera.

Pleo no es solo una tarjeta prepago para empleados: es una forma más ordenada, más rápida y más precisa de gestionar todo el gasto en tu empresa.

Es el tipo de solución que convierte un proceso tradicionalmente problemático en uno que, sencillamente, funciona a las mil maravillas y te hace ahorrar muchíííísimo tiempo.

¿Dónde?

En las tarjetas prepago para empleados como parte de la gestión de gastos de Pleo.

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